
Está bien, digamos que un día alguien comprueba, sin dejarle espacio a la duda, que Carlitos Gardel nació en Uruguay, lo cual no lo hace particularmente uruguayo, pero sí le quita lo francés; sabemos, por otro lado, que Cortázar nació en Bélgica y el Rey Juan Carlos I en Italia.
La nacionalidad es un delirio de las artes topográficas humanas, salvo para los sicilianos que cargan con su tierra y su cielo a cuestas. El que viaja lo sabe; se entretiene en las pinceladas de cada pueblo pero descubre cierta simultaneidad que es vital de toda cultura. Se puede ser del lugar donde se echan raíces, o del que te extiende sus bondades; se puede ser (y sentirse) de muchas partes al mismo tiempo y ya le tocará a los demás lidiar con las etiquetas. ¿Quién no quiso ser de Liverpool al escuchar una canción de Los Beatles o romano mientras Fellini dejaba que Marcello se empapara de las aguas de la Fontana junto a Anita? El árbol genealógico de las tradiciones puede sentar un precedente; la vida en tiempo presente, la única posible, puede guiarse por el instinto, por un pedido de felicidad.
Gardel sin Buenos Aires no sería el “Zorzal”, ni mucho menos “el Morocho del Abasto” que es donde está su Casa-Museo y la iniciativa que fue expuesta hasta el 24 de julio, de la que habla el artículo que adjunto; lo demás dejémoslo al cuidado de las historias de finales abiertos, hijas de la paráfrasis y el libre albedrío. Un Gardel íntimo y poco conocido, en fotos y cartas
Una muestra en el Museo Casa Carlos Gardel exhibe imágenes en las que se ve al "zorzal" joven y gordito. También pueden apreciarse mensajes tiernos para su novia.
Por: Julieta Roffo
En medio del barrio porteño del Abasto, allí donde las fachadas se tiñen con fileteados de todos los colores, el Museo Casa Carlos Gardel presenta la muestra "Colección Ángel Olivieri".
La "casa chorizo" que el Zorzal Criollo compró en 1927 para vivir con su madre, Berta, funciona como escenario inmejorable para la exposición, en un contexto en el que el suelo de madera siempre chirriante combinado con la música que suena desde el patio sorprende al más desprevenido con ganas de sacarle viruta al piso.
Horacio Torres, director del museo y curador de la muestra, señala: "El objetivo es doble; por un lado, revelar aspectos de la vida cotidiana de Gardel en su propio hogar, y por otro, homenajear a Olivieri y a su colección, sin duda una de las más importantes." (Leer artículo completo)
Foto: 1 © Rita & Tomek






5 comentarios:
Siempre me hizo gracia eso de "Cortázar nació accidentalmente en Bélgica". Como si no se naciera siempre accidentalmente.
es verdad que la construcción de la identidad es una mezcla; no un absoluto determinado únicamente por el sitio donde nacimos.
y coincido en tu idea de que al viajar uno puede vivir ese concepto muy de cerca; en mi caso, kreo ke mi identidad está en permanente mutación. continuamente se agregan rostros, culturas y mundos al día y día y van cambiando los que ya estaban allí instalados, sin por eso desmerecerlos.
en definitiva, el objetivo es encontrar nuestro lugar, sea donde sea, sea con quien sea. no es determinante si cortázar nació en bélgica; se eskribió a sí mismo como argentino y como francés.
muy bueno el posteo!
abrazo azul!
p.d. ya te envié la invitación, cristian! no lo había hecho porque no tenía tu dirección, espero que sigas pasándote!
Pues como diría Facuendo Cabral, "no soy de aquí ni soy de allá"... aunque el sentido de posesión requiera vidas de encarnación...
Un abrazo Cristian
Hoy, visita de m�dico, pero dejo mis saludos.
Al margen de donde nazcan; los grandes son universales...
besss Cristian!!!
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