martes 19 de febrero de 2008

Estoicismo


There are books that one has for twenty years without reading them, that one always keeps at hand, that one takes from city to city, from country to country, carefully packed, even when there is very little room, and perhaps one leafs through them when removing them from a trunk; yet one carefully refrains from reading even a complete sentence. Then, after twenty years, there comes a moment when suddenly, as though under a very high compulsion, one cannot taking in such a book from beginning to end, at one sitting: It is like a revelation. Now one knows why one made such a fuss about it. It had to be with one for a time; it had to travel; it has to occupy space; it had to be a burden; and now it has reached the goal of its voyage, now it reveals itself, now it illuminates the twenty bygone years it mutely live with one.”

Elias Canetti - The Human Province (1943)



(Hay libros que uno mantiene por veinte años sin leerlos, siempre cercanos a uno, que uno lleva de ciudad en ciudad, de país en país, cuidadosamente envueltos, inclusive cuando el espacio es realmente limitado, y quizás uno se pasea por algunas hojas cuando los remueve de un baúl; sin embargo, uno se abstiene de leer siquiera una oración completa. Más adelante, veinte años después, llega un momento en el que de repente, como si guiados por una compulsión elevada, no pudiéramos quitarnos tal libro, de principio a fin, de una sentada: Es como una revelación. Ahora uno sabe el porqué de tanto alboroto. Tiene que estar con uno por un tiempo, viajar, ocupar espacio, tiene que ser una carga; para luego lograr la meta de su viaje, ahora se revela a sí mismo, ilumina los veinte años transcurridos durante los cuales vivió con uno en quietud.)

Foto: © V.max1978

4 comentarios:

Veronika dijo...

Hola Cristian antes, cuando era una niña y alguien nos daba a mis hermanos y a mí algún dulce cuando lo llevabamos por la mitad nos deteníamos, lo comíamos lentamente, para que no se nos acabara tanto placer, como si no lo fuerámos a comer en mucho tiempo. En cuanto a los libros, a mí me pasó con un libro, que yo recuerde, me gustaba mucho, me gusta, y faltando pocas páginas para terminarlo lo dejé por un tiempo, no recuerdo cuanto... No se si era el placer, una revelación o el orgasmo intergalactico que iba a provocarme para el cual no estaba lista... minimo necesitaba una botella de ron añejo

un abrazo

A do outro lado da xanela dijo...

El placer de la espera es el placer en sí mismo...

Cuantas veces cierro un buen libro cuando apenas quedan un par de párrafos, deseando que no termine nunca e intentando aguantar el máximno tiempo posible antes de hacerlo, para intentar saborearlo aún más de ese modo.

Un saludo

Jazzia dijo...

Hola, a mí me pasa eso con muchos libros; todo libro tiene su momento específico, algunos tienen que ser forzosamente leídos de esa manera para que podamos ver con claridad su contenido, si no, estaríamos cayendo en leerlos sólo porque se tiene que hacerlo, mero compromiso académico, por decirlo así. Eso me pasó con Rayuela de Cortázar, Paradiso de Lezama Lima y la poesía de Alejandra Pizarnik

Cristian dijo...

Cuando empiezo un libro no me freno, al menos que no pueda pasar de la quinta página y sienta que debería estar haciendo otra cosa. Muchos de mis libros conocen cajas y viajes y trámites de aduana y ahí siguen, cerrados.

Seleccionar un libro es todo un proceso. A veces tomo la última compra o lo que esté más a mano. Otras, la selección es tan confusa que prefiero no elegir nada; dejo reposar la idea de mi próxima lectura.

Todo es un caos relativamente ordenado...

Besos