
Primera escena...Marisa Tomei en una posición envidiable; eso ya justifica los once dólares de la entrada y le da mi bendición al señor Lumet que a los 83 todavía fue capaz de desnudar a Marisa que (hay que decirlo) sigue pareciendo de 22. Luego la muestra un par de veces más en un personaje deliciosamente pecaminoso y humano.
Before the devil knows you’re dead (2007) es una tragedia entre tragedias. Una historia de Caines y Abeles que terminan traicionándose unos a otros. Traiciones perpendiculares, recíprocas. La narración fragmentada sólo modifica el enfoque de la historia que no reside en el “quién lo hizo” (whodunnit) sino en el “cómo” y “qué” consecuencias trajo.
Es un episodio en la vida de dos hermanos que, luego de renunciar a cualquier dejo de tradición familiar o de relevo generacional, hacen de sus propias vidas infiernos paralelos. Cada quien en lo suyo pero arrastrando las secuelas del conflicto padre-hijo. Andy (Philip Seymour Hoffman) nunca pudo satisfacer las expectativas del padre, su título de primogénito lo hacía merecedor de tamaña responsabilidad; no obstante hubo logrado una buena posición económica, un apartamento en Manhattan y una esposa como Gina (Marisa Tomei). Por otro lado, Hank (Ethan Hawke), siempre fue visto como un cobarde, como el más débil: hay una escena hacia el final de la película en la que el padre (Albert Finney) y Andy lo mencionan; y eso era suficiente para liberarlo de cualquier compromiso o legado familiar.
Andy parece tener el control sobre Hank. En el papel es superior; tiene una incidencia clara sobre el hermano. los problemas de Andy no tocan la superficie, se ahogan en sesiones de heroína en una de las torres Trump bien al este de la isla o en la prepotencia que lo caracteriza; una máscara o mecanismo de defensa apto para manipular situaciones. La dirección de Lumet va desenvolviendo las escenas de ese modo: mostrando el perfil de los protagonistas y haciendo del relato un rompecabezas, con sus partes desorganizadas. Hank sólo recibe gritos de su ex-esposa y le pide un dinero que él no tiene; mientras tanto, su hija no ahorra en lisonjas y lo considera un perdedor. Andy, por otro lado, es presentado como el cerebro, como la máquina de hacer dinero y de ver tales oportunidades donde nadie las intuye. El director, practica este ardid deliberadamente, para luego ir desgranando las máscaras de los personajes.
Esta es una tragedia humana, tan humana que no hay buenos ni malos, sino una dosis justa en donde cada circunstancia habla por sí misma y la escala de grises es extensa. Los buenos también saben apretar el gatillo al igual que los inocentes. Hank le repaga a Andy acostándose con su esposa. Hay algo de Shakespeare con Sófocles y un toque de Scorsese que recuerda mucho a “The Departed”; pero también es muy Lumet. Puedo llegar a pensar que el robo a la joyería es una parodia de “Tarde de perros”, tanto así que lo lleva a cabo en Weschester (un pueblo de provincia en el Estado de Nueva York) y quiéranlo o no fracasa, si no, no hay película que contar.
El factor sorpresa en los saltos temporales y el rebobinar la escena hasta sacarle lágrimas para estudiar a cada personaje en el momento clave en que sucedían los hechos que detonan la historia (todo desde tomas distintas) no evita que otros momentos sean predecibles para el espectador. Escenas sencillas que adelantan desde el encuadre lo que sigue. Dos ejemplos son: el padre al salir de la comisaría sin ser escuchado, entra al auto y la cámara deja ver al fondo una patrulla. Lumet anunció con esa toma que el padre retrocedería y lo estrellaría. El otro ejemplo es cuando Andy está a punto de matar a Hank. El espectador sabe que hay otra arma en la escena (menos Andy) y que la misma impediría el fratricidio.
Before the devil knows you’re dead (2007) es parte de un cine que respeta mucho las estructuras narrativas, que es un hábito adquirido de la cinematografía de Sidney Lumet. Cada escena terminada es una retahíla que ve como cima la imagen final, pero muchas veces la riqueza o la sencillez reside en ese conjunto de anécdotas que quedan grabadas en la memoria del director. Para Lumet hacer cine es contar historias, así de simple, y sus partes a gran escala completan el mosaico. 
lunes 4 de febrero de 2008
Before the devil...Diablo viejo vale por dos.
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